Los Premios 14 de Abril reconocen el papel de las mujeres en defensa de la República y en la lucha antifranquista.

Los reconocimientos que propone la Asociación 14 de Abril se conceden en esta tercera edición a Matilde Landa y de forma colectiva a las mujeres que en Motril lucharon contra la represión de la dictadura franquista contribuyendo a traer la democracia a nuestra tierra. El acto de entrega de los premios, en los que colabora el Ayuntamiento de Motril y la Diputación Provincial de Granada, tendrá lugar en el Teatro Calderón el martes, 17 de abril a las 19;30 horas.

En 2018, los Premios 14 de Abril tienen nombre de mujer: el de Matilde Landa Vaz (1904-1942) y el de las mujeres que se comprometieron en nuestra ciudad en la lucha por las libertades democráticas contra la dictadura.

Los Premios 14 de Abril reconocen la labor de personas cercanas cuyo compromiso en la lucha contra el franquismo y la conquista de las libertades ha hecho posible la democracia en nuestra tierra. Pretenden contribuir de este modo a reivindicar los valores de la segunda República española: Libertad, justicia e igualdad.

Con sus reconocimientos, en esta edición la Asociación quiere destacar el papel del movimiento de mujeres durante la segunda República y durante la dictadura franquista. Su contribución a la transformación radical de la sociedad durante la República para construir una nueva basada en los valores de igualdad, solidaridad, responsabilidad y compromiso cívico que fue la vocación con la que nació la República. Su movilización, en Motril, contra la represión de la dictadura, encabezando luchas y manifestaciones, apoyando y dando cobertura a la actividad política de sus compañeros en la clandestinidad.

Los Premios 14 de Abril vienen a destacar, de algún modo, que para la mujer hay un antes y un después de la segunda República.

Matilde Landa Vaz es un símbolo de las mujeres que defendieron la República y combatieron contra la dictadura. Su  historia es estremecedora. Dirigente del PCE, Landa formó parte durante la guerra de la sección de información popular del subsecretariado de Propaganda del Gobierno republicano donde recorría la España republicana organizando conferencias para levantar la moral a los combatientes republicanos. Además, fue voluntaria en el Socorro Rojo Internacional, desde donde participó activamente en la evacuación de la población de Málaga en febrero de 1937 (La Desbandá).

Detenida en abril de 1939, estuvo aislada e incomunicada durante seis meses. Condenada a muerte tras la victoria de las tropas franquistas, Matilde ingresó en la cárcel de Ventas de Madrid, donde permanecían alrededor de 10.000 presas. En poco tiempo se convirtió en la reclusa más carismática. La joven comunista se había convertido en un símbolo de dignidad y resistencia para sus compañeras reclusas.

Un amigo de la familia, cercano al régimen franquista, intercedió para que no fuera ejecutada. A cambio, el régimen la condenó a 30 años de prisión que debían cumplirse fuera de la península. Fue entonces cuando trasladaron a Landa a Mallorca. Era el mes de agosto de 1940.

Landa se convirtió entonces en el objetivo propagandístico de la Iglesia balear. Su conversión al catolicismo sería una gran arma propagandística y minaría la moral de los vencidos.  Allí, el régimen franquista ofreció a la dirigente comunista mejoras en la alimentación de los hijos de las presas del penal de Mallorca a cambio de su bautismo y conversión al catolicismo. Matilde eligió sus principios. El 26 de septiembre de 1942, día que estaba prevista la ceremonia de bautismo, Landa se precipitó por la terraza hacia el patio interior de la prisión. Prefirió la muerte a renunciar a sus convicciones ideológicas.

Las mujeres también se movilizaron en Motril para combatir la represión de la dictadura en nuestra ciudad y luchar por la llegada de un régimen democrático. Fueron muchas las que por propia iniciativa estuvieron en la resistencia cotidiana a la dictadura y el rechazo a los modelos de conducta impuestos a las mujeres por el régimen y la iglesia. También fueron muchas las que, al lado de sus compañeros, compartieron la clandestinidad y sus penalidades.

El reconocimiento a estas mujeres es, por lo tanto, un reconocimiento colectivo, personalizado en once mujeres que debe hacerse extensivo a todas ellas, a todas las mujeres.

Los Premios 14 de Abril llevan concediéndose desde 2016 recayendo en ediciones anteriores en Luis Naranjo Cordobés, primer director general de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía e impulsor de las políticas públicas de Memoria en nuestra tierra. En 2017 los reconocimientos fueron para Francisco Pérez Terrón, motrileño, periodista, guerrillero y hombre comprometido con la República y la democracia y en Miguel Salado Cecilia, uno de los últimos guerrilleros antifranquistas en Granada. Vivió en el exilio, en Francia, durante muchos años hasta que pudo volver a la muerte del dictador, fijando su residencia en Almuñécar. Falleció en en 2014.

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